viernes, 26 de julio de 2013

NORMAS PARA EL USO RESPONSABLE DE LA TELEVISIÓN


Muchos  niños y niñas pasan la mayor parte de su tiempo libre viendo la televisión. Los contenidos ofrecidos por los programas influyen en sus actitudes, sus valores y en su percepción del mundo y de la realidad social, por lo que  los padres y las madres tenemos que controlar su empleo en el hogar.

No podemos pretender que los niños no la vean. Pero hay que enseñarles a utilizarla correctamente, a no abusar de ella y a que analicen lo que ven con ojo crítico.

 Si el objetivo es evitar el abuso de la televisión, la primera medida es establecer normas de uso. Sin embargo, antes de tomar alguna decisión hay que reflexionar sobre el empleo que los adultos hacemos de ella en casa, pues la “teleadicción” no es solo de los pequeños, sino que alcanza a los padres. Si el aparato está permanentemente encendido, puede hacer que la vida familiar gire en torno suyo. Como consecuencia de esto, la comunicación verbal entre padres e hijos se sitúa bajo mínimos y no hay interacción. Además los niños se vuelven  en receptores pasivos de mensajes publicitarios, hablan y juegan cada vez menos por lo que su creatividad e imaginación no se desarrollan suficientemente. La televisión puede ser educativa y estimulante en pequeñas dosis. Pero para que esto sea así se deben establecer normas mientras el niño es pequeño antes de que aparezcan los problemas. Después, las normas se deben mantener, aunque con pequeñas variaciones.

  1. Procure que el televisor esté apagado la mayor parte del día. No permita que la vida familiar gire en torno a la pequeña pantalla
  2. No deje que su hijo asuma el mando de la televisión  y la iniciativa en lo que a la televisión se refiere. Intente seleccionar los programas y en la medida de los posible, acompañarle ante el aparato compartiendo sus inquietudes y enseñándole a desarrollar su sentido crítico.
  3. Es aconsejable que los niños no vean  la televisión más de hora y media al día
  4. Trate de habituarle desde pequeño a jugar fuera de casa o lejos del televisor. Llévele al cine, al teatro, al circo, a la biblioteca o anímele a practicar deportes.
  5. Recuerde que es imposible que un niño utilice la televisión de manera saludable si sus padres la utilizan de manera inconveniente. Por ejemplo, si al llegar a casa lo primero que usted hace es encender el aparato no pretenda que su hijo no lo haga.

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